El músculo se construye en la cocina tanto como en el gimnasio. Te explicamos cuánta proteína comer, cómo distribuir tus calorías y qué priorizar para crecer.

Puedes tener el mejor plan de entrenamiento del mundo, pero sin una nutrición que lo respalde tu progreso será lento o nulo. Ganar masa muscular requiere darle al cuerpo los materiales y la energía para construir tejido nuevo.

Lo primero: superávit calórico

Para crecer necesitas consumir más calorías de las que gastas. La clave está en un superávit moderado, no en comer sin control.

  • Calcula tu mantenimiento calórico
  • Suma entre 250 y 400 calorías diarias
  • Ajusta cada 2 o 3 semanas según tu progreso en la báscula y el espejo

Un superávit demasiado agresivo solo añade grasa, no músculo.

Proteína: el nutriente rey

La proteína aporta los aminoácidos que reparan y construyen el músculo tras entrenar.

Apunta a entre 1.6 y 2.2 gramos de proteína por kilo de peso corporal al día.

Buenas fuentes de proteína

  • Pollo, pavo y carne magra
  • Huevos
  • Pescado
  • Lácteos como yogur griego y queso cottage
  • Legumbres y tofu para opciones vegetales

No olvides carbohidratos y grasas

Los carbohidratos son tu combustible para entrenar fuerte y rellenan tus reservas de energía. Las grasas saludables son clave para la producción hormonal, incluida la testosterona.

Distribución de referencia

  1. Proteína: 25-30% de tus calorías
  2. Carbohidratos: 45-55%
  3. Grasas: 20-30%

El timing importa, pero menos de lo que crees

Reparte la proteína en 3 o 4 comidas a lo largo del día y asegúrate de comer algo en las horas cercanas a tu entrenamiento. Lo demás es secundario frente al total diario.


La constancia en tu alimentación vale más que cualquier suplemento de moda. Empieza por lo básico y ajusta sobre la marcha.